martes, 14 de octubre de 2008

Suele pasar...

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Suele pasar que el corazón no entienda razones
Y que tus anhelos traspasen este amurallado camino.
Suele pasar que escondido en su regazo
Escuchando latir su alma, no quieras abrir los ojos jamás.
Suele pasar que andes por la vida extrañándola
Intentando reconocer su dulce voz en cada melodía de la Vida
Y que tú ni hayas advertido esa mirada que la hizo vislumbrar el infinito

Independientemente del tiempo en que lo entiendas
Del instinto usado para girar esta llavecita antigua
Finalmente abrirás los ojos, lo sabes
Y descubrirás ese futuro extinto
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Suele pasar…
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jueves, 28 de agosto de 2008

Tu ausencia...

Observar esa foto tuya inevitablemente ha dejado al descubierto esa pena que no me ha dado tiempo ni tregua de aplacar. Nuestros ojos cansados y enrojecidos nos delatan, y es que no solamente nos preguntarnos cómo serán nuestra vidas de aquí en adelante; ya hemos empezado a sentir tu ausencia y la pérdida de esa estabilidad que tu presencia simplemente nos irradiaba.

Solo han pasado un par de días desde tu partida, tus maletas esperaban insistentemente ser llenadas, pero tú te resistías en un intento de hacer un alto en tu lucha entre lo soñado, lo que será, lo que tendrías que dejar. Ahora empiezo a comprender lo minucioso de tus actos, lo reservado de tu carácter, el cariño de tu abrazo, tu tristeza, tu inmensa alegría ante la respuesta de un sueño cumplido.


Debo confesarte que tu persistencia no cabía en mi entendimiento; suelo mirar las cosas próximas y no desde un plano alto y extenso como lo haces tú que ante cada rechazo, aparente respuesta y final negativa, veías tus sueños reavivados por esas dulces notas derramadas para hacerte confiar en que ". . . todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá." (Mt. 7:7)

Sé que pasará largo tiempo hasta que volvamos a reencontrarnos, tener una de nuestras salidas, los 3 juntos, los 5 juntos, pero confío en que Aquel que ‘todo lo hizo hermoso en su tiempo’ acompañará nuestro caminar y su gracia será suficiente para llenar nuestros corazones tanto en los días oscuros como en los días soleados.
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martes, 12 de agosto de 2008

UN CUARTO DE SIGLO DESPUES….

Un cuarto de siglo después…
Tus manos estáticas se incorporan al ritmo rápido de sus pensamientos
Voltea, sí voltea y mira tus pasos impresos en este tiempo
Tus alas no están rotas, puedes volar al infinito
O si lo deseas recorrer descalza el llano de esta tierra tan tuya como mía
Ser capaz de redescubrir cada día la dulzura de un beso
Dejarle tomarte las manos y mostrarte lo que encierra su Amor perfecto

Solo puedes decidirlo tú,
Solo puedes decirle tú, si anhelas ser la dueña de esta luz en constante aumento,
O ser como aquella lámpara que se extingue al pasar el primer viento recio

Un cuarto de siglo después….
Puedes alcanzar el mundo entero y cruzar nuevos retos
Sí, puedes hacerlo si desafías tus más acicalados miedos
Y con entereza te esfuerzas y anhelas que sus sueños sean tus sueños...
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Un cuarto de siglo después….
Y tú sigues fiel a mi lado.
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martes, 8 de julio de 2008

PATO LLENO!!!

No he podido evitarlo, mi mente te ha comenzado a recrear, a delinearte con todas tus formas y colores, el trazo es seguramente inexacto y antojadizo, y probablemente no estés de acuerdo conmigo en muchos de los detalles, pero es que simplemente ‘no he podido evitarlo’.

Tu piel trigueña y suave, me trae el recuerdo de mi pequeñito -al que quiero tanto-, y tu sonrisa con apenas unos cuantos dientecitos de leche, me muestra la vulnerabilidad que te caracterizaba en aquellos tiempos. Me sorprendo al darme cuenta de lo parecidos que son mis labios a los tuyos, ambos pequeños y rosados, y siempre dispuestos a dar una gran sonrisa. Tus cabellos son lacios y color café al igual que tus ojitos, que parecen estar hechos de algún material brillante, llenos de vida e inocencia.

Tu rostro ovalado contrasta perfectamente con tu robusto cuerpecito, y tus piernas parecen aligerarse a medida que asciendes a la cima del cerro a observar el verdor que te rodea, a deleitarte contemplando las chacras de papa y arroz; te quedas admirado y feliz al sentir ese fresco y puro viento acariciarte el pequeño rostro.

De lejos escucho claramente como tu madre te llama, es la hora de almorzar y tú como un haz de luz corres, desciendes sin ningún problema, descalzo y en medio del camino te detienes para dar un gran respiro y gritar extasiado “pato lleno, pato lleno mamita”, no puedo evitar sonreír, me hace feliz pensarte y tenerte tan intacto en mi mente…¡es que te quiero tanto!.
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viernes, 13 de junio de 2008

Creciendo Feliz!!!

"Hay experiencias en la vida que te dejan una señal invisible a simple vista, pero que es profunda y latente, capaz de motivarte a continuar firme en tu caminar. Algo sinuoso, algo inesperado, cargado de detalles y satisfacción es este camino, y yo ¡he decidido seguirlo!."
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Eran principios de año, mi mejor amiga y compañera inalterable Y, acababa de regresar de uno de sus innumerables viajes, ya me había anticipado la importancia de reunirnos a su regreso. En medio de un mar de gente, un viernes por la noche en pleno corazón de Miraflores, me contó sobre Leoncio Prado de Huanuco, me habló sobre sus niñitos de rostros tristes, pero de mirada llenita de esperanza, de la pobreza que no los deja soñar con libertad, la violencia que sufren en casa y fuera de ella, me habló sobre la necesidad apremiante que los obliga desde edad muy tierna a salir a trabajar y el cansancio que no les permite estudiar ni jugar.

No tuve que pensarlo mucho, mi corazón ya había empezado a latir con fuerza y tenía la respuesta, yo me uniría a este sueño nacido para traer esperanza, Vida y cambio donde no había nada, y compartiría junto a Y, R y J en Huanuco, el privilegio de conformar Kushis Winaykan, hermosas palabras quechuas que dan vida al Ministerio “Creciendo Feliz”.

Ya vamos casi 5 meses de lucha, yo desde Lima junto a Y encargándonos de buscar y enviar los recursos a Huanuco, no había dejado de soñar cada día con poder conocer a los pequeñitos de Leoncio Prado que R, J y el grupo de voluntarios en Huanuco atienden cada sábado. Hace unas semanas pude al fin compartir con ellos un tiempo precioso, conocer la realidad en la que viven, disfrutar de sus besos y abrazos. Definitivamente mi compromiso para con ellos y el llamado de mi Dios, ha sido reafirmado.

Quiero compartir contigo mi experiencia con los niños y niñas, a través de la crónica titulada "+ Vida en Leoncio Prado de Huanuco", publicada en el blog de Kushis Winaykan:
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martes, 13 de mayo de 2008

**Mi pequeño Norte

Aún trato de evocarte corriendo por la pequeña plaza de Chepen, tus cabellos de ondas negras, parecen alterarse con el viento que llega del norte, sólo tienes unos pocos años y bajo la mirada protectora de tu madre, te envuelves en un mundo de juegos junto a tus dos hermanitas, sonríes despreocupadamente, definitivamente tu bella y perfecta sonrisa está destinada a iluminarme la vida.

Solo son unos minutos los que permanecemos sentadas, una banca de madera bajo una frondosa y enorme ponciana nos permite descansar del sol penetrante, ese sol que nos motivó a salir a recorrer el pueblo y que por algunos instantes es ocultado por unas juguetonas nubes, animadas seguramente por las frescas corrientes de aire de principios de mayo.

Observo a personas de todas las edades transitar por la Plaza de Armas, la cual no ha escapado del paradigma traído hace más de 475 años, un templo católico de tamaño medio y construcción ‘moderna’ se alza ante nuestra vista, al lado de la Municipalidad Distrital, la comisaría local y muchos establecimientos comerciales. La pileta central no está funcionando, hay muchos niños jugando allí cerca, mientras que yo contemplo el azul cielo que cubre los cerros que bordean el lado Este de la ciudad, ahora llenos de precarias casitas.

Decidimos caminar por las estrechas calles chepenanas; aún se conserva la costumbre de tener abierta la puerta de las casas, y sacar las sillas afuera a fin de tener un lugar fresco donde descansar y de paso mantener ventiladas las habitaciones; observo a varios niños y niñas jugando en la vereda de una casa azul acero de una sola planta, y me sorprendo con la noticia de que esa fue una de las casas en las que viviste hace más de 40 años, nos detenemos por algunos segundos, tu seguramente recordando aquellos tiempos, yo guardando muy dentro de mi corazón esa imagen en forma de casita, impregnada con parte de la historia de la persona que más amo en el mundo.

La calle San Pedro nos ha conducido hasta la Plaza 2 de Mayo, no está tan bien cuidada y verde como la Plaza de Armas, pero un macizo roble nos ofrece la sombra que necesitamos, mientras descansamos de la caminata en una fría banca de mármol. Las casas que nos rodean mantienen el mismo estilo en todo Chepen, una pequeña ventana junto a la puerta principal, abierta de par en par mostrándonos lo inmensas que pueden llegar a ser las viviendas en su largo y su capacidad para ser habitadas por varias generaciones a la vez.

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Desde la esquina donde estamos sentadas, podemos observar la antiquísima casa verde de la esquina, - allí estaba el colegio a donde iba, la “escuelita nueva”- me dice ella con nostalgia, pero parece que nadie más la recuerda, pues desde hace muchos años, por lo endeble de su estructura de adobe de dos pisos, está completamente abandonada. Decidimos seguir caminando, dos cuadras más allá, cerca de una acequia, aparece una casa de dos pisos con una tienda en la esquina, la casa original donde viviste ha sido demolida, de alguna manera ambas nos sentimos conmovidas.

No logramos visitar Puente Mayta, anhelaba caminar por las inmensas chacras, ver las casas de adobe con sus grandes corrales, respirar esa libertad que solo es posible fuera de la ciudad, pero me alegro la vida con admirar la puesta de sol con sus bellísimas tonalidades naranja, desde la gran ventana del lugar donde nos hospedamos y deleitarme con los campos verdes de los alrededores, es increíble la belleza que encierra mi pequeño norte, y ya voy sintiendo la pena de la inevitable separación.

Mi pequeño Norte está compuesto por una familia numerosa, risueña y muy hospitalaria, casas larguísimas, calles estrechas bajo un cielo azul infinito que se levanta sobre campos de arroz, café y caña de azúcar, tan verdes y extensos, surcados por vientos fuertes y frescos, que aún los recuerdo vívidamente, pues indudablemente los tengo grabados en el alma.

domingo, 11 de mayo de 2008

Color Cielo


Me rodeaste con tu cariño color cielo
Como un campo multicolor me acariciaste
Y tu mirada transparente me permitió conocer el infinito

Con el lenguaje de la Vida fui formada
Doscientos ochenta días me tuviste en tu seno
Aunque no supe la inmensidad de tus sueños
Me albergaste como el más preciado tesoro

En mi andar travieso, tus suaves manos me sujetaron
Y me llenaste todita de besos almibarados
En tu regazo descubrí la profundidad de un suspiro,
La fortaleza que inspira tu abrazo,
Tu incondicionalidad ajena al rechazo

Eres más de lo que hubiera soñado,
Sí, eres más de lo que por mi esfuerzo hubiera logrado
Y hoy parada frente a ese sol eterno
Bajo la luz de lo que ahora veo
Te miro y admiro, te agradezco y anhelo

Porque amor como el tuyo sólo viene del cielo.